El pasado mes de Noviembre, Huracán conseguía alzar un
título 41 años después. Al poco tiempo, logró volver a la máxima categoría del
fútbol argentino. En estos éxitos, tuvo bastante que ver un delantero curtido
en las divisiones inferiores del país, que explotó su vena más goleadora al
llegar a Parque Patricios. Su nombre es Ramón Ábila, aunque muchos lo conocen
por “Wanchope”, y tras surgir en Instituto de Córdoba, y militar en Sarmiento y Deportivo
Morón, llegó a Huracán en la 13/14, y
donde después de un primer semestre dubitativo, destapó lo mejor de sí para entrar
en la historia del globo al levantar la Copa argentina y devolver al equipo a
la Primera división 3 años después.
-Lugar de nacimiento: Córdoba, Argentina
-Edad: 25 (14-10-1989)
-Club: Huracán
-Altura y peso: 1,78 y 65 kgs.
-Demarcación: Delantero
Ábila es un ariete de una considerable corpulencia física,
en la que si bien no destaca por su estatura, sí lo hace por robustez, fuerza y una exuberante potencia. Es ancho, e incluso puede dar la sensación de que le sobra
algún kilo, aunque parece un aspecto más de complexión natural que de dejadez.
Estas condiciones le hacen enfocar su juego hacia una lucha muy física con el
defensor, recurriendo con frecuencia al cuerpo a cuerpo. Buen juego de
espaldas, protege la pelota con habilidad frente al defensor, haciendo uso de
su fisonomía. Con un tren inferior muy poderoso, esto también le beneficia para
ganar la posición.
Diestro, aunque también acostumbra a utilizar su perfil izquierdo, es limitado en cuanto a calidad técnica, y aunque a veces se pierde en amagos o regates que le cuestan, por lo general lo suple con inteligencia para buscar el apoyo y sacarse la pelota rápido de encima. Sabe de sus limitaciones y trata de minimizar complicaciones. Es lento, y no demasiado ágil de movimientos, lo que hace que en el área muchas veces se imponga a las defensas rivales por puro instinto o anticipación. En carrera, su falta de velocidad la sustituye con su fuerza y capacidad para proteger su posición y la pelota, una vez que parte en ventaja hacia la portería. Su solidaridad y determinación en el esfuerzo es uno de sus mayores avales. No da una por perdida, encima al zaguero y va a todas con una fe admirable.
Diestro, aunque también acostumbra a utilizar su perfil izquierdo, es limitado en cuanto a calidad técnica, y aunque a veces se pierde en amagos o regates que le cuestan, por lo general lo suple con inteligencia para buscar el apoyo y sacarse la pelota rápido de encima. Sabe de sus limitaciones y trata de minimizar complicaciones. Es lento, y no demasiado ágil de movimientos, lo que hace que en el área muchas veces se imponga a las defensas rivales por puro instinto o anticipación. En carrera, su falta de velocidad la sustituye con su fuerza y capacidad para proteger su posición y la pelota, una vez que parte en ventaja hacia la portería. Su solidaridad y determinación en el esfuerzo es uno de sus mayores avales. No da una por perdida, encima al zaguero y va a todas con una fe admirable.
Ramón Ábila es el clásico ‘9’ que todo lo pelea y todo lo
remata. En el 4-2-3-1 que suele emplear Huracán, Ábila es la referencia
absoluta, y a pesar de que por momentos puede parecer muy aislado respecto del
resto del equipo, se siente cómodo en este contexto. Aunque es un punta de
área, mantiene una movilidad interesante por todo el frente de ataque, especialmente
cuando su equipo no tiene la pelota, presionando con perseverancia la salida de
balón del contrario, en busca del error de la defensa. Siempre con la portería
entre ceja y ceja, trata en todo momento de buscar la espalda del central con
sus desmarques, o en su defecto anticiparse a los centros que pueden llegarle
desde los costados. Juega continuamente muy al límite del fuera de juego, no en
vano es el delantero que más veces ha caído en ‘offside’ en lo que llevamos de
campeonato, algo que tiene que mejorar. Oportunista, y con buena definición.
Posee muy buenos recursos para la finalización, y en el mano a mano frente al
portero, tanto rematando de primeras, como cuando suma algo más de pausa, hace
gala de calidad en algunas ocasiones -picando la pelota con mucho ingenio-, y
tira de pragmatismo con menos brillo en otras.
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Anticipación a los centrales
Siempre atento al centro desde las bandas, se incluye entre los centrales y se anticipa a estos para ejecutar el remate.
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